
1896-1910. Llega el cinematógrafo a España
ESPAÑA:
La llegada del cinematógrafo a España se produce en 1896, cuando el experto óptico Boulade llega para presentar el invento de los hermanos Lumière, hecho que tendrá lugar el 14 de mayo. Aquí, se encuentra con un panorama mucho más atrasado que el de su país, tanto a nivel económico como social o cultural. La sociedad española del momento sufre las consecuencias de la última guerra civil carlista y de las continuas revueltas sociales que están teniendo lugar, lo que potencia la mala situación del país, con altas tasas de analfabetismo y de población campesina. Todo ésto contrasta con el panorama de los demás países europeos.
Por lo tanto, las tres décadas a lo largo de las cuales se desarrolla el cine mudo español están marcadas por estas circunstancias. Aun así, los comienzos de este arte en nuestro país son similares a los de cualquier otro país occidental. Los hermanos Lumière envían a Alexandre Promio para filmar escenas locales típicas de España, aunque se cree que a inicios de este mismo año ya había rodado Francis Doublier (también en nombre de los hermanos Lumiére) alguna corrida de toros. Todo esto tiene lugar con la finalidad de ampliar el Catálogo de Vistas Lumière. Tras las filmaciones de Promio (panorámicas que dan lugar a Vistas Españolas) se empiezan a registrar las primeras películas españolas, como Llegada de un tren de Teruel a Segorbe (Charles Kall), Siete ciudades (Beaugrand), Baile de labradores o Ejecución de una película (ambas de Eugène Lix).
Como ya se ha apuntado anteriormente, a partir de mayo de 1896 el cinematógrafo se presenta por toda la geografía de la península Ibérica. Así, el primer cinematógrafo en llegar a España es el de los hermanos Lumière, pero, entre 1894 y 1896, aparecen varios inventos para reproducir imágenes en movimiento, alguno de los cuales llegará a tener mayor presencia que los propios promotores. En relación a este aspecto cabe destacar que para la compañía Lumière el mercado español era secundario, careciendo de gran importancia con respecto a muchos otros.
GALICIA:
En el caso de Galicia, las imágenes en movimiento experimentan una temprana aparición, puesto que el cinematógrafo llega a España el 14 de mayo de 1896 y a Galicia, concretamente, a A Coruña, llega el 2 de septiembre del mismo año. Ese día se inicia una exhibición, de una duración de trece días, en el ‘’Teatro-Circo Coruñés’’ instalado en la Marina. El espectáculo goza de una gran audiencia por su económico precio (una peseta por butaca y cincuenta céntimos la grada).
Por una parte, cabe destacar, que fue noticia en numerosos periódicos, pero ninguno de ellos afirma que el aparato utilizado en dicha exhibición corresponde al cinematógrafo, ya que este término era utilizado de forma general. Sin embargo, estudios recientes apuestan por aparatos como el animatógrafo o el kinetógrafo, apoyando más la posibilidad de que fuese el segundo, pues en Asturias, meses antes de la llegada de las imágenes en movimiento a Galicia, se realizan sesiones cinematográficas basándose en la utilización de dicho dispositivo.
Por otra parte, las descripciones recogidas en las noticias de prensa sobre las cintas que fueron proyectadas permite que identificarlas con exactitud. Destacan cintas como, Llegada de un tren y Carrera de caballos. Sin embargo, fue el aparato que permitió su proyección lo que llamó verdaderamente la atención.
Por tanto, podemos decir que la temprana aparición en Galicia de las imágenes en movimiento resulta un hecho sorprendente ya que coincide e incluso se anticipa a la llegada del cine en algunas urbes de gran importancia.
En cuanto al principal núcleo cinematográfico de Galicia, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, es A Coruña, ya que antes de la llegada del cine se producen numerosos avances, entre los que destacan los espectáculos teatrales, cómicos y musicales, entre otros. Además, cabe destacar la labor realizada por José Sellier.
Posteriormente, a partir de 1897 se realizan sesiones con el cinematógrafo ‘’oficial’’ representado por el operador César Marqués y el actor Azevedo, al igual que las exhibiciones anteriores éstas también eran muy económicas, por lo que atraían a un público muy numeroso de diversos lugares.
Finalmente, cabe destacar que la exhibición cinematográfica evoluciona con el fin de mejorar la seguridad y la calidad de las exhibiciones y de los aparatos. Destacan nuevas salas, como en A Coruña el ‘Teatro Rosalía de Castro’’ y el ‘’Teatro Tamberlick’’ en Vigo, entre otros. Además, sobresale la figura de Matías Sánchez como operador ambulante que recorrió toda Galicia y formaciones como ‘’Teatro de Variedades’’y ‘’Teatro Guinol’’ así como el ‘’Gran Cinematógrafo Pradera’’, que se instala en el paseo de Méndez Núñez. Por otra parte, se instalaron barracones provisionales en zonas céntricas y pabellones como ‘’Pabellón Lino’’ y ‘’New England’’, que permitían la realización de sesiones de cine en festivos, ferias y fiestas locales. Los barracones eran construcciones sencillas e inestables, pues estaban fabricadas con madera y cubiertas con lona y en ocasiones se veían afectadas por las condiciones meteorológicas.
Por último, en cuanto a la regularidad de las sesiones estaba caracterizada por ser poco estricta, pues a menudo, se suspendían las exhibiciones debido a diversos factores, como deficiencias técnicas. Por este motivo el público solía manifestar su desagrado ante la inestabilidad de las construcciones.